El paso del tiempo ha hecho que los dos jóvenes que forman esta estatua estén más unidos. Tanto, que parece un único cuerpo. Se trata de dos jóvenes que hace miles de años se escaparon al Lago de las Serpientes Encantadas, el único lugar donde podían estar juntos debido a la conocida peligrosidad del lugar, puesto que las serpientes están encantadas (como el mismo nombre indica) y cada una tiene un poder. Estaban tan desesperados y cansados de huir que les pareció la única manera de pasar un rato juntos y tranquilos. Los pobres estaban ya desnudos cuando una serpiente se lanzó hacia ellos. Se movía tanto que tuvo que ser sujetada por los dos. Forcejeaban y forcejeaban hasta que ambos la miraron fijamente en un intento de parecer intimidantes y esta, sin la menor intención de rendirse, les devolvió la mirada. Unos segundos después empezaron a perder la movilidad del cuerpo. Cuando por fin se percataron de lo que ocurría y aceptaron que no podían huir, se aproximaron todo lo que pudieron hasta convertirse completamente en piedra, de manera que quedaron cara con cara. 
Unos años después, cuando el lago ya no daba tanto miedo porque las serpientes empezaron a migrar, una señora se acercó a la estatua y con mucho cuidado (esquivando a la serpiente y sin mirarla directamente) tapó la parte inferior de los jóvenes con una tela a modo de falda. «Para que mantengan la intimidad a lo largo de la eternidad», justificó ella. A día de hoy, a pesar de haber pasado miles de años, la serpiente atrapada entre las manos de los chicos sigue viva. No se sabe muy bien si es por estar encantada o si hay algo que emana de la estatua que la alimenta. 
Ilustración inspirada en el #transmundanetuesdays de Carson Ellis.
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